Para explicar cómo trabajo en terapia, hay que partir de una idea esencial: cada persona llega a consulta con una historia, unas necesidades y una forma diferente de afrontar lo que le ocurre. Por eso, antes de elegir una técnica, necesito comprender qué te está pasando, desde cuándo, cómo afecta a tu vida y qué esperas encontrar en terapia.
Mi forma de trabajar parte de la terapia cognitivo-conductual e integra otras herramientas cuando pueden aportar algo útil al proceso. No se trata de aplicar muchas técnicas, sino de seleccionar con criterio aquellas que mejor encajen contigo y con el momento en el que te encuentras.
Un proceso que empieza por comprender tu caso
1. Primera valoración
En la primera consulta exploramos el motivo que te trae a terapia y recogemos una historia clínica inicial. También hablamos de tus dificultades actuales, tus recursos, tus circunstancias y aquello que te gustaría cambiar.
Esta primera consulta suele durar entre 60 y 80 minutos. No necesitas contarlo todo de una vez ni llegar con un diagnóstico. Su objetivo es empezar a comprender el caso, resolver tus dudas y valorar si puedo ayudarte.
2. Comprender qué mantiene el malestar
No atendemos únicamente al síntoma visible. Observamos la relación entre tus pensamientos, emociones, sensaciones corporales, conductas, vínculos y experiencias importantes.
Esta comprensión nos permite formular objetivos realistas y decidir por dónde conviene empezar. La explicación puede revisarse durante el proceso cuando aparece información nueva.
3. Intervención adaptada
Las sesiones posteriores suelen durar entre 50 y 60 minutos. Utilizamos conversación terapéutica, ejercicios y herramientas seleccionadas según el caso. Algunas se practican en consulta y otras pueden trasladarse a situaciones de la vida cotidiana.
No todas las personas necesitan el mismo ritmo, la misma duración del proceso ni las mismas técnicas. También podemos modificar el plan si una herramienta no resulta adecuada o si cambian tus necesidades.
4. Revisión y cierre
Revisamos periódicamente cómo estás, qué cambios observas y qué aspectos continúan necesitando atención. Cuando el proceso avanza, las sesiones pueden espaciarse progresivamente.
El cierre no consiste en prometer que nunca volverás a sentir malestar. Buscamos que comprendas mejor lo que te ocurre, dispongas de más recursos y puedas afrontar futuras dificultades con mayor autonomía.
La terapia cognitivo-conductual como base
La terapia cognitivo-conductual o TCC ayuda a comprender cómo se relacionan los pensamientos, las emociones, las respuestas corporales y la conducta. También permite identificar patrones que pueden mantener el malestar y ensayar formas diferentes de responder.
Dependiendo del caso, podemos trabajar mediante:
- Identificación y revisión de pensamientos automáticos y creencias.
- Cambios graduales en conductas que mantienen el problema.
- Exposición progresiva cuando existe evitación o miedo, siempre con una preparación adecuada.
- Entrenamiento en habilidades de afrontamiento y resolución de problemas.
- Activación conductual para recuperar actividades significativas.
- Psicoeducación para comprender los síntomas y el proceso terapéutico.
La TCC no significa decirte que «pienses en positivo». Se trata de observar con más precisión lo que ocurre, comprobar interpretaciones y construir respuestas que resulten más útiles y ajustadas a tu realidad.
Un enfoque integrador
La TCC constituye una base importante, pero no siempre explica por sí sola toda la complejidad de una persona. Por eso puedo incorporar recursos de otros modelos de acuerdo con la valoración clínica.
Terapias de tercera generación
Pueden ayudar a trabajar la relación con los pensamientos, la aceptación de experiencias difíciles, la atención al presente y la construcción de una vida coherente con los propios valores.
Cuento con un Máster Universitario en Terapias Psicológicas de Tercera Generación. Esto forma parte de mi preparación, pero no implica que todas las intervenciones sigan un único protocolo.
Habilidades de regulación emocional procedentes de DBT
Utilizo habilidades y recursos procedentes de la terapia dialéctico-conductual o DBT para identificar emociones, reducir respuestas impulsivas, tolerar momentos de malestar y relacionarse de una forma más eficaz.
Se trata de técnicas y habilidades que puedo integrar en la psicoterapia individual cuando resultan adecuadas. No ofrezco un programa completo de terapia dialéctico-conductual o DBT.
EMDR y trabajo con experiencias traumáticas
EMDR puede formar parte del tratamiento cuando ciertas experiencias siguen activándose en el presente y la persona dispone de la estabilidad y los recursos necesarios para abordarlas.
Antes de trabajar directamente con recuerdos difíciles es necesario valorar el caso, preparar recursos de regulación y decidir si este abordaje es adecuado. En situaciones de disociación grave o gran inestabilidad pueden ser prioritarios otros recursos y un proceso previo de estabilización.
Trabajo el trauma y utilizo EMDR principalmente de forma presencial en Murcia. EMDR solo se incorpora cuando resulta adecuado para la persona y para ese momento del proceso; no tiene por qué ser la primera intervención.
Recursos gestálticos
Puedo utilizar ejercicios gestálticos para facilitar la conciencia emocional, explorar necesidades, trabajar conflictos internos o expresar aquello que ha quedado pendiente. Entre estos recursos se encuentra, cuando resulta pertinente, la técnica de la silla vacía.
Cuando utilizo estos recursos, forman parte del proceso de psicoterapia y se seleccionan según las necesidades de la persona y el objetivo terapéutico.
Caja de arena y recursos simbólicos
La caja de arena permite representar experiencias, relaciones o conflictos mediante imágenes y elementos simbólicos cuando resulta difícil expresarlos únicamente con palabras.
Puede ser útil como forma de exploración y regulación en determinados casos, incluidos algunos procesos en los que abordar directamente una experiencia sería demasiado intenso. Se utiliza principalmente en consulta presencial.
Hipnosis clínica breve y atención focalizada
La hipnosis clínica puede utilizarse puntualmente para facilitar relajación, atención focalizada, imaginación terapéutica o acceso a recursos personales. La persona mantiene el control y puede interrumpir el ejercicio.
No ofrezco la hipnosis como una solución aislada o automática para un problema. Si se utiliza, forma parte de un proceso de psicoterapia y se adapta al objetivo clínico y a las características de la persona.
Recursos de terapia breve
En algunos momentos puedo emplear preguntas, tareas o recursos de terapia breve orientados a clarificar objetivos, identificar excepciones al problema y favorecer pequeños cambios aplicables a la vida cotidiana.
Que una herramienta proceda de terapia breve no significa que todos los procesos deban ser cortos. La duración depende del caso y se revisa durante el tratamiento.
No necesitas elegir una técnica
Es normal no saber si necesitas TCC, EMDR, regulación emocional u otro abordaje. Las personas suelen llegar a consulta porque sienten ansiedad, tristeza, bloqueo, inseguridad, dificultades en sus relaciones o porque algo vivido continúa afectándoles.
Tu tarea no es elegir el método correcto antes de pedir ayuda. Mi responsabilidad es valorar contigo qué ocurre, explicarte las opciones y utilizar únicamente aquello que resulte adecuado y pueda integrarse de manera coherente en el proceso.
Presencial en Murcia y terapia online
Trabajo presencialmente en el centro de Murcia y también online con personas que se encuentran en España. En determinados casos, puedo atender online a personas situadas en otros países hispanohablantes, siempre que sea legalmente posible y clínicamente adecuado.
La modalidad se decide teniendo en cuenta el motivo de consulta, las circunstancias personales y el tipo de intervención que podamos necesitar. La terapia online puede ser adecuada para muchos procesos, pero no es equivalente ni recomendable en todos los casos. El trabajo con trauma, EMDR y caja de arena lo realizo principalmente de manera presencial, y la hipnosis clínica se utiliza únicamente en consulta presencial.
Si estás pensando en empezar
Puedes escribirme y contarme brevemente qué necesitas. Revisaré tu mensaje para valorar si puedo ayudarte antes de confirmar la primera consulta.
No hace falta que conozcas el nombre de la técnica ni que expliques toda tu historia en el formulario. Con unas líneas sobre lo que te preocupa y una forma de contacto es suficiente para comenzar.
Preguntas frecuentes
¿Qué tipo de terapia utilizas?
La terapia cognitivo-conductual constituye una de mis principales bases. Según las necesidades del caso, puedo integrar recursos de terapias de tercera generación, regulación emocional, EMDR, Gestalt, caja de arena, hipnosis clínica o terapia breve.
¿Tengo que elegir una técnica antes de pedir cita?
No. Primero valoraremos qué te ocurre, qué necesitas y qué abordaje puede ser más adecuado. Una técnica se elige por su utilidad dentro del proceso, no porque sea más conocida o parezca más rápida.
¿Utilizas siempre EMDR cuando existe trauma?
No. El trabajo con trauma puede requerir recursos diferentes según la situación, la estabilidad emocional y las necesidades de la persona. EMDR es una posibilidad, pero no la única ni necesariamente la primera.
¿La hipnosis hace que pierda el control?
No. La hipnosis clínica utiliza atención focalizada e imaginación terapéutica. La persona permanece consciente, conserva el control y puede detener el ejercicio. Si se utiliza, se integra en la psicoterapia y no sustituye la valoración del caso.
¿Puedo hacer todo el proceso online?
Depende del motivo de consulta y del tipo de trabajo necesario. Muchos procesos pueden realizarse online, pero otros pueden beneficiarse de la atención presencial. El trauma, EMDR y la caja de arena se trabajan principalmente en la consulta de Murcia. La hipnosis clínica se realiza únicamente de forma presencial.
